Desde Puerto Rico para el mundo: el Super Bowl como escenario cultural y de marketing

El Super Bowl dejó de ser solo el evento deportivo más importante de Estados Unidos para convertirse en uno de los mayores escenarios de marketing, cultura y conversación global. En el Super Bowl LX, ese escenario fue tomado por Bad Bunny, quien protagonizó uno de los halftime shows más comentados, polémicos y estratégicamente poderosos de la historia reciente.

No solo fue un espectáculo musical: fue una declaración cultural, un fenómeno de marca y una lección clara de cómo el marketing actual se construye a partir de momentos, no solo de anuncios.

El escenario más controversial (y más visto)

El halftime show de Bad Bunny rompió récord histórico de audiencia con aproximadamente 135.4 millones de espectadores, superando presentaciones anteriores como la de Kendrick Lamar en 2025. Las reacciones fueron inmediatas y polarizadas. Mientras millones celebraban el show como un hito cultural, otras voces lo calificaron como “el peor de la historia”.

Parte de la polémica vino desde el ámbito político y cultural. Incluso el entonces presidente Donald Trump calificó públicamente el espectáculo como “terrible”. Sin embargo, esa división no debilitó el impacto; al contrario, lo amplificó. En la era digital, la controversia también genera alcance.

Autenticidad como estrategia global

Bad Bunny transformó el escenario en una celebración de la cultura latina. Integró símbolos puertorriqueños, estética urbana y una identidad clara en un evento históricamente dominado por narrativas anglosajonas. Cantar mayormente en español en un evento global donde predomina el inglés pudo verse como un riesgo, pero terminó siendo uno de los mayores aciertos estratégicos del show.

Lejos de cerrar puertas, la autenticidad abrió nuevas audiencias. El mensaje fue claro: no adaptarse para encajar, sino mostrarse tal como se es. En términos de marketing, esta decisión reforzó el posicionamiento del artista como una marca auténtica, coherente y global sin perder raíz.

Un impacto publicitario millonario (sin pauta directa)

Se estima que la exposición mediática del halftime show de Bad Bunny generó un valor publicitario superior a los 224 millones de dólares, sin que el artista recibiera un pago directo por su participación. Esto demuestra cómo un evento de alto impacto cultural puede convertirse en una plataforma de marketing orgánico de alcance global.

Varias marcas aprovecharon el momento para integrarse al discurso visual y cultural del evento. Algunas lanzaron creativos con estética urbana alineada al show, otras se sumaron con activaciones posteriores que capitalizaron la conversación en redes y medios.

El verdadero poder del marketing post-evento

El marketing del Super Bowl no terminó cuando el escenario se apagó. De hecho, ahí comenzó su fase más potente. Tras el halftime show, las reproducciones de Bad Bunny se dispararon en plataformas como Apple Music y Spotify, alcanzando posiciones récord en múltiples países.

En Estados Unidos, las reproducciones en Spotify aumentaron un 470%, mientras que a nivel global crecieron un 210%. Un show de apenas 13 minutos se transformó en una campaña de marca permanente, donde las canciones siguieron circulando, reproduciéndose y generando conversación durante semanas.

Marcas que supieron leer el momento cultural

El impacto no fue exclusivo del artista. Marcas como Duolingo reportaron un aumento del 35% en inscripciones a cursos de español tras el espectáculo, demostrando cómo un momento cultural puede influir directamente en el comportamiento del consumidor.

Por su parte, Apple Music adaptó su identidad visual invirtiendo su logo hasta transformarlo en un “conejo”, guiño directo al universo del artista. La taquería Villa’s Tacos se volvió parte de la conversación al ser la responsable de los tacos que aparecieron durante el show, mientras que Pepsi reforzó su campaña “The Choice” con osos polares creados en CGI “presentes” en el estadio, bebiendo Pepsi Zero Sugar desde las gradas.

¿Por qué fue un show polémico?

La polémica no surgió solo del escenario, sino del contexto previo. Tras el discurso de Bad Bunny en los Grammy con el mensaje “ICE out”, muchos esperaban un show aún más confrontativo a nivel político. Sin embargo, el halftime optó por un enfoque distinto: un mensaje político y cultural más sutil, centrado en la unidad, la diversidad y una reinterpretación de lo que significa “América”.

El cierre del espectáculo con frases como “Together we are America” y banderas de distintos países del continente resignificó el concepto de identidad nacional desde una perspectiva inclusiva, generando debate, reflexión y conversación global.

Cuando el marketing crea momentos, no solo anuncios

El Super Bowl 2026 demostró que el marketing más poderoso ya no vive únicamente en los bloques publicitarios. Vive en los momentos culturales compartidos, en las emociones colectivas y en las historias que trascienden el evento.

El halftime show de Bad Bunny no solo vendió música, vendió identidad, representación y conversación. Y en el marketing actual, eso vale más que cualquier spot de 30 segundos.

Porque hoy, las marcas que ganan no son las que interrumpen, sino las que logran formar parte del momento.